Acordarse de la Memoria

Existe evidencia de que hay pérdida de neuronas del hipocampo en pacientes con Alzheimer, reforzando la idea de la participación central de esta parte del cerebro en el establecimiento de memorias recientes.

 ¿En qué partes del cerebro esta almacenada la información? ¿Cómo esta representada? ¿Cuáles son los cambios bioquímicos que ocurren en el cerebro al adquirir nuevos conocimientos? Las principales células del cerebro se llaman neuronas y conversan entre sí a través de conexiones llamadas sinapsis. Los científicos piensan que las sinapsis son el sitio donde están almacenadas las memorias. De acuerdo a esta teoría, cuando uno adquiere nueva información, las conexiones entre neuronas en alguna parte del cerebro se modificarían, formándose sinapsis más fuertes.

 Una de las áreas del cerebro implicada en los procesos de aprendizaje es el hipocampo. La palabra hipocampo viene del latín y representa la forma similar a un caballo de mar de esta zona del cerebro. Los pacientes que, ya sea por lesiones o por razones quirúrgicas, no tienen un hipocampo intacto, muestran severos problemas de memoria.

 Un ejemplo conocido en la literatura médica es el famoso paciente H.M. A primera vista, H.M. parece absolutamente normal: se puede mantener una agradable conversación, él recuerda perfectamente su infancia y hechos anteriores a la pérdida del hipocampo. Pero H.M. es completamente incapaz de decirnos qué comió en el almuerzo, qué ropa vistió ayer o si llovió a la mañana. Más aún, si uno vuelve al día siguiente a conversar con H.M., él asegurará que jamás nos ha visto antes.

 Es decir, el paciente tiene intacta la memoria retrógrada (hechos pasados) pero tiene una grave alteración en la memoria anterógrada (hechos recientes). Un paciente como H.M. sabría de Colón pero sería incapaz de aprender cosas nuevas. La gente con la enfermedad de Alzheimer (característica en muchos pacientes con demencia senil) muestra síntomas similares: relativamente intacta memoria de hechos pasados pero gran dificultad para recordar hechos recientes. Existe evidencia de que hay pérdida de neuronas del hipocampo en pacientes con Alzheimer, reforzando la idea de la participación central de esta parte del cerebro en el establecimiento de memorias recientes.

 Experimentos hechos con ratas en laboratorio llevan a sugerir que la capacidad de aprender esta íntimamente relacionada con la posibilidad de alterar la fuerza de las conexiones entre neuronas del hipocampo. Numerosos científicos están investigando los mecanismos bioquímicos de este proceso. Estos experimentos no sólo iluminan las bases moleculares del aprendizaje sino que además abren la esperanza de lograr tratamientos eficaces para los problemas de memoria en el futuro.

FUENTE: www.cns.caltech.edu

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Al compás del gen reloj

Uno de los fármacos más vendidos en Estados Unidos es la melatonina, una sustancia capaz de alterar el ritmo circadiano normal. Los investigadores están tratando de averiguar cuál es la interacción de la melatonina con el gen reloj y cómo es afectado el sistema por los períodos de luz y oscuridad.

 

Todos los organismos vivientes, desde las bacterias hasta los seres humanos, son capaces de llevar el ritmo. No se trata de bailar al compás de la música sino de coordinar procesos bioquímicos que ocurren puntualmente como trenes suizos en determinados momentos del día.

 

Por ejemplo, es común que la gente se despierte antes de que suene el despertador o que sienta hambre casi religiosamente a la misma hora, todos los días. Es como si un reloj interno funcionara de alarma. Estos procesos se conocen con el nombre de ritmo circadiano (del latín circa significa alrededor y dies, día).

 

La idea de los ritmos circadianos no es nada nueva: desde los tiempos antiguos los pueblos se percataron no sólo de la periodicidad de las estaciones sino también de la de los días. El gran botánico sueco Carolus Linnaeus aprovechó la rigurosidad de estos ritmos biológicos para diseñar en el siglo XVIII un "… jardín capaz de indicar la hora …". Plantó flores que abrían y cerraban sus pétalos en forma periódica durante el día, de manera que observando cuáles pétalos estaban abiertos se podía saber qué hora era.

 

Desde un punto de vista evolutivo, resulta ventajoso para un organismo tener mecanismos regulatorios dependientes de la hora del día. Un animal que depende de la visión para cazar, por ejemplo, querrá estar listo para el ataque cuando aparece el sol y descansar durante la noche. Todos los seres vivos están sujetos a estas consideraciones por lo cual es probable que los mecanismos responsables de los cambios fisiológicos entre el día y la noche sean evolutivamente muy antiguos.

 

La Naturaleza se enorgullece de sus grandes inventos y por lo tanto conserva los mismos o similares mecanismos en todas las especies. Es decir, los relojes biológicos que usan las bacterias, las plantas, los delfines y los humanos pueden ser extremadamente parecidos. Dado que las bacterias, plantas y animales no saben leer la hora en nuestros modernos y precisos relojes, deben existir mecanismos regulatorios en los tejidos animales. Exactamente cómo se generan estos ritmos es un misterio bajo intenso estudio. Los cambios bioquímicos en teoría pueden darse por modificaciones de moléculas preexistentes o por agregado (o remoción) de otras moléculas.

 

Investigaciones recientes del grupo de Takahashi en la universidad de Northwestern y de Weitz en la universidad de Harvard han descubierto un gen que parece estar involucrado en el proceso de marcar el ritmo, al que bautizaron clock (reloj). La concentración de la proteína oscila con una frecuencia de 24 horas, lo cual es de esperar para un gen involucrado en la regulación del proceso circadiano.

 

Una forma de examinar la función de un gen es buscar mutaciones en el mismo que lleven a modificaciones en el comportamiento del animal. Takahashi realizó su trabajo en ratones. Los ratones corretean durante la noche y duermen durante el día, alternando estos comportamientos en forma periódica con un ciclo de aproximadamente veinticuatro horas como nosotros. Una mutación en el gen reloj es capaz de extender el periodo de actividad-inactividad por varias horas al día, eventualmente causando una pérdida completa del ritmo circadiano.

 

Por otro lado, cuando los investigadores aumentaron el número de copias del gen reloj en el animal, el período de actividad-inactividad se vio reducido en varias horas. Es decir, si se promueve la actividad de este gen, el reloj se acelera mientras que si se inactiva el gen, el reloj se atrasa.

 

Los nuevos descubrimientos en ciencia suelen producir más preguntas que respuestas. Uno de los fármacos más vendidos en Estados Unidos es la melatonina, una sustancia capaz de alterar el ritmo circadiano normal. Los investigadores están tratando de averiguar cuál es la interacción de la melatonina con el gen reloj y cómo es afectado el sistema por los períodos de luz y oscuridad. Existe una alta proporción de la población con problemas de insomnio. Es posible que en el futuro esto pueda resolverse por medios bioquímicos. La bioquímica y la genética están comenzando a comprender cómo funciona el reloj interno y cómo mover las agujas para cambiar la hora.

FUENTE: www.cns.caltech.edu

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¿De que se rie?

La risa consiste en que la sangre que viene de la cavidad derecha del corazón por la vena arterial, hinchando los pulmones súbitamente y varias veces, hace que el aire que contienen se vea obligado a salir impetuosamente por la garganta en donde forma un sonido inarticulado y estrepitoso.

Rene Descartes, Tratado de las pasiones del alma. Siglo XVII.

 

El cerebro humano tiene alrededor de un billón de neuronas con mil billones de conexiones entre ellas (un uno seguido de quince ceros). La acción de estas neuronas origina nuestros movimientos, nos permite reconocer a otras personas y comprender este texto. Una pregunta fundamental en neurociencia hoy en día es qué áreas del cerebro y qué procesos neuronales están involucrados en nuestras diferentes funciones y percepciones.

 

El anatomista vienés Franz Gall sostenía a fines del siglo pasado la idea de la localización cerebral. Según esta teoría, grupos de neuronas ubicados en diferentes partes de la corteza cerebral serían responsables de las distintas funciones cognitivas, de la misma manera que en una gran empresa cada trabajador es responsable de su tarea. A favor de esta teoría, experimentos recientes con técnicas de imagen avanzadas (como resonancia magnética nuclear (fMRI) y tomografía de emisión de positrones (PET) han permitido asignar el reconocimiento de objetos a la región inferotemporal del cerebro, la memoria reciente a la parte frontal de la corteza y las emociones a la amígdala.

 

Sorprendido estaría más de un filósofo de antaño al enterarse de que la amígdala, y no el corazón o el hígado, es la responsable de las sensaciones como el miedo y la alegría. Un aspecto fundamental de los seres humanos es la risa, cuyas bases neuronales eran hasta ahora mayormente desconocidas. ¿Cuáles son las regiones del cerebro responsables del acto de reír?

 

Un grupo de científicos de la Universidad de California en Los Ángeles liderado por el doctor Itzhak Fried ha descubierto algunos indicios realmente divertidos respecto a esta curiosidad. Ellos trabajan con pacientes con una historia crónica y farmacológicamente no tratable de epilepsia. La única solución es eliminar el área afectada quirúrgicamente.

 

Con el objetivo de determinar el foco epiléptico para la operación se deben realizar ciertos estudios preliminares. Se insertan electrodos en el cerebro que permiten localizar el centro epiléptico y a la vez analizar las funciones de las zonas vecinas. En el curso de uno de estos estudios con la paciente A.K. de 16 años, los científicos descubrieron una zona del lóbulo frontal cuya estimulación eléctrica provocaba invariablemente la risa de la paciente.

 

Mas aún, se obtenía un efecto continuo desde una leve sonrisa hasta una risa contagiosa dependiendo de la intensidad de la estimulación cerebral. Se trata de una región de dos por dos centímetros cuadrados en la zona motora suplementaria. Las "neuronas de la risa" rodean regiones motoras involucradas en la generación del lenguaje. Fried especula que se trata de una región de alta especialización única en los seres humanos (aunque muchos juran que sus perros les sonríen).

 

Curiosamente, a pesar de que la risa era evocada por la estimulación eléctrica, la paciente ofrecía una explicación diferente en cada ocasión, atribuyendo la risa a estímulos exteriores. Así, la risa era atribuida a los gestos de los médicos, a los objetos presentes en la habitación, o al ruido de una bocina. Resulta fascinante comenzar a descubrir las funciones de las diferentes regiones cerebrales. Estos experimentos proveen nuevas pistas en la búsqueda de lo que Francis Crick (quien recibió el premio Nobel por el modelo de la doble hélice del ADN) llama los "correlatos neuronales de la conciencia". ¿Hasta dónde llegará la neurociencia en la búsqueda de mecanismos neuronales? ¿Osarán los científicos descifrar las neuronas de la felicidad, el odio y el amor?

FUENTE: www.cns.caltech.edu

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¿De qué se ríe?

 
   



 


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